Sobre la Vida Diplomatica en Guatemala



viernes, 11 de febrero de 2011

Velasco, en Suecia



Por Jaime Barrios Carrillo jbarrios@sigloxxi.com
TOMADO DE MAGAZINE 21, http://www.sigloxxi.com

Invitado por iniciativa de la organización Sustainable Development Group International (SDGI), Víctor Hugo Velasco Bitzol, de San Juan Comalapa, Chimaltenango –donde nació en 1956–, participó la semana pasada como expositor principal en un seminario en el Parlamento de Estocolmo, en Suecia. Asistieron diputados de diversos partidos de ese país y representantes de instituciones y organizaciones dedicadas a la cooperación internacional.

Velasco Bitzol es un hombre que habla pausadamente, casi meditando, aunque en sus palabras se percibe su convicción para abrir más canales entre los pueblos mayas y la comunidad internacional. Víctor Hugo se encuentra desde hace un tiempo en Suecia por razones personales, estancia que ha aprovechado positivamente para impulsar la solidaridad hacia los pueblos mayas. Durante el seminario, hizo una reseña histórica de la situación y las necesidades de los pueblos mayas, recalcando el gran valor de la cultura de estos pueblos, al mismo tiempo subrayó la necesidad de soluciones y resultados a la problemática campesina e indígena de Guatemala.

Víctor Hugo se formó en el Instituto Andrés Curruchiche, de Comalapa, y aunque únicamente completó el nivel básico de estudios, ha adquirido muchos conocimientos por experiencia propia. Su búsqueda personal lo ha llevado a instruirse en temas de la teología cristiana, las ciencias políticas y la cosmovisión maya.

En colegios de las ciudades suecas de Örebro y Norköping ha dado, por invitación especial, clases y conferencias sobre la situación de los mayas, su historia y su cosmovisión. En Estocolmo imparte talleres sobre los mismos temas. Víctor Hugo mantiene siempre un perfil bajo, dando siempre prioridad a su comunidad –la maya kaqchikel – en especial y a Guatemala en general. Con una actitud de modestia combinada con convicción, ha logrado ir abriendo espacios en Suecia, siendo un activo interlocutor de proyectos integrales que van desde la siembra de chile jalapeño hasta el turismo popular indígena. Víctor Hugo habla de la experiencia que ha vivido tras la invitación realizada por SDGI, es una organización internacional que fomenta la cooperación entre otras organizaciones internacionales, sin distinción de sexo, creencias religiosas u origen étnico. El SDGI trabaja en sintonía con la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas.

¿Cómo fue la experiencia en el Parlamento?
Personalmente la califico como histórica. Agradezco a los parlamentarios suecos que asistieron y participaron, así como a Sustainable Development Group International (sdg-int.org). Fue una oportunidad para difundir nuestros valores, nuestra espiritualidad, nuestras esperanzas y a la vez una plataforma para el diálogo. Pude resaltar los grandes conocimientos de nuestros antepasados en la astronomía, la arquitectura, las matemáticas y la medicina. También su religión, erróneamente a veces entendida como politeísta, y su armonía con la naturaleza y con Ajau y el universo. Tuve también la oportunidad de escuchar diversos planteamientos y de contestar sus preguntas.

¿Y el mensaje central de su charla?
La gran necesidad histórica de que Guatemala como país integrado por muchos pueblos, tenga un proyecto incluyente de nación. Y que se potencialice las enormes posibilidades del pueblo maya para que protagonice su propio destino

¿Cuál es su impresión de la receptividad en Europa y en Suecia?
Hay interés, hay solidaridad. En Suecia existe mucha aceptación y diría que una simpatía hacia los mayas. Tengo contactos en otros países de Europa y trataré de movilizarme. Traje planteamientos concretos y claros sobre las necesidades más imperantes, planteamientos que incluyen desde luego soluciones desde nuestro propio punto de vista y esto es ya un paso que tiende fuertemente a reforzar la inclusión, la presencia de los mayas.

¿Qué extraña de Guatemala?
Mucho, la familia desde luego, los amigos y compañeros, la comida, la música y el incomparable paisaje porque para mi sólo existe un país que es el más bello del mundo y ese es mi Guatemala. Tenemos grandes posibilidades, hay que trabajar conjuntamente, por ejemplo, el turismo en las comunidades, lo que pueden ofrecer grandes cosas.

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